En el programa de radio «Historias del vino» (Radio 5 – RNE / Todo Noticias), José Luis Rodríguez recorre una de esas historias que se repiten tanto que parecen ciertas: durante siglos se creyó que la uva Pedro Ximénez venía de Alemania, traída desde el valle del Rin a finales del XVIII.
La leyenda tenía su lógica en la época —cuando lo “germánico” sonaba a prestigio y modernidad—, pero chocaba con una evidencia simple: la Pedro Ximénez es una uva hecha para el calor y la sequedad del sur.
Del mito al origen: lo que cambió en 2007
El relato da un giro cuando se explica cómo la genética resolvió el enigma: un estudio publicado en 2007 concluyó que la Pedro Ximénez no era alemana, sino descendiente de una variedad norteafricana, la Hebén, probablemente introducida en la península en época medieval a través de Al-Ándalus.
Y ahí aparece otra idea clave del programa: en los tratados agronómicos andalusíes, la uva no se entiende solo como vino. Se usa también para vinagres, jarabes, pasas, conservantes y dulces. La uva como ingrediente. Como parte de una gastronomía.
La innovación de Bodegas Robles: abrir la PX a otros usos
En este contexto, Francisco Robles, gerente de Bodegas Robles, pone el foco donde más nos interesa: el prestigio internacional de la Pedro Ximénez —asociado históricamente a los vinos generosos— es enorme, pero también puede estrechar la mirada si olvidamos todo lo que esta uva permite.
Francisco lo resume con claridad en el programa:
«Siempre la hemos trabajado para una tipología de vino que son los vinos generosos… pero no se nos ha ocurrido en este recorrido de la historia desviar esta uva para otros proyectos y otros productos que son maravillosos. Hace magníficos vinagres… hace alimentos como la gelatina, o incluso el agraz. Nosotros hacemos un agraz verjus, que es también un aliño del siglo XII.»
Una frase que funciona casi como propuesta: volver a pensar la Pedro Ximénez con una vocación más abierta y gastronómica, recuperando usos antiguos y explorando nuevas posibilidades sin perder el respeto por el origen.
Una historia que nos empuja hacia adelante
Que la Pedro Ximénez no venga del Rin, sino de una raíz mediterránea y andalusí, no es solo una curiosidad histórica. Es una invitación: a entender esta uva como lo que siempre fue —una variedad con memoria, resistencia y versatilidad— y a seguir ampliando sus expresiones con el mismo espíritu que, en otros tiempos, hizo destacar a los vinos del sur.






