¿Cómo se hace el vino amontillado?

Amontillado es uno de los vinos más complejos y peculiares del mundo, resultado de un intrincado proceso. Tan celebrado por los entendidos como poco conocido por el público general.

Crianza biológica bajo velo de flor

El primer tramo de su vida se trata como un vino fino: crianza biológica bajo velo de flor, determinante para que el vino adquiera (y después conserve) el carácter biológico y la finura tanto en nariz como en boca. Posteriormente, la flor muere y el vino continúa envejeciendo bajo un proceso oxidativo, expuesto al aire, como un oloroso. Esta fase es  fundamental para que el vino integre los diferentes componentes aromáticos y el alcohol; y gane en concentración, profundidad, largura. La crianza oxidativa está producida por el aire que atraviesa los poros de la madera.

Posteriormente, el vino es mezclado siguiendo el sistema de criaderas y solera.

Es un vino de color ámbar, con aroma punzante y atenuado (avellanado). Suave y ligero al paladar. Su graduación alcohólica oscila sobre los 16-18º.

Dos formas de entender el vino amontillado

Existen dos escuelas de opinión sobre la correcta temperatura de un amontillado. Unos lo prefieren a temperatura de la bodega o más frío, mientras otros piensan que servirlo a temperatura ambiente le ayuda a airearse. Los poetas Pablo Garcia Casado y José Daniel García hablan alrededor de un vino Amontillado de Montilla-Moriles. Las palabras del vino, una acción de Ciudad Creativa para el Consejo Regulador de Montilla-Moriles (Festival Eutopía, Córdoba, 2013).

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